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| Soraya Sáenz de Santamaría y esposo |
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| María Dolores de Cospedal y su esposo |
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| Soraya Sáenz de Santamaría y esposo |
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| María Dolores de Cospedal y su esposo |
El próximo 18 de junio se cumplirán ocho años de la derogación del
trasvase del Ebro. No habrá manifestaciones multitudinarias. Ni dirigentes del
PP valenciano que apelen a la II República, que ya planeó la infraestructura.
Previsiblemente, la fecha pasará desapercibida en la agenda del jefe del
Consell, Alberto Fabra. El vuelco electoral autonómico popular, la victoria de
Mariano Rajoy, y la alianza de facto con CiU han modulado el lenguaje de la
Generalitat, que ha sustituido el término trasvase por “conexión entre
cuencas”, como recoge una respuesta a EL PAÍS de la Consejería de Agricultura.
Ocho años después, la guerra del agua ha perdido intensidad, el trasvase
resulta incómodo y la alternativa hídrica del Ejecutivo socialista, las
desalinizadoras, descansa en dique seco.
El grupo municipal socialista, presentó para su debate y aprobación una moción para que fuera incluida en el orden del día del Pleno del pasado 30 de julio, relativa a los recortes de más del 34% en los presupuestos de la Generalitat Valenciana de este año en la partidas de Cultura y Educación, relativa a las ayudas que reciben las Sociedades Musicales y de un recorte del 55% a las escuelas de música, pasando estas de recibir 4,4 millones el pasado año a poco más de 2 millones este
décadas de democracia. Y lo es por varios motivos: porque las decisiones de diversos cargos del PP permitieron transferir 75 millones de euros de las arcas públicas a los bolsillos de una red mafiosa, porque hay pruebas sólidas de financiación ilegal del partido en tres comunidades y porque nunca antes un presidente autonómico había sido imputado por dejarse sobornar por una banda de corruptos a los que benefició.
El actual concejal del área de Urbanismo de Relleu, Antonio García Doménech, del PP, utiliza como residencia desde principios del año 2007 un chalé ilegal de alrededor de 150 metros cuadrados de superficie, con piscina, construido en una parcela de suelo rústico que es propiedad de su suegro, Vicente Brotons Sirvent.
La citada vivienda unifamiliar se construyó con una licencia para casa de aperos que tampoco podía haberse concedido porque la parcela donde se levantó ya tenía una superficie construida de 450 metros cuadrados que databa de principios del siglo XX.
El propietario de la finca obtuvo el 21 de diciembre de 2005, sólo dos días después de haberla solicitado, una licencia para construir una caseta de aperos agrícolas en la parcela 235 del polígono 4 de la partida de Margelet de Relleu, que tenía una superficie de 15.474 metros.
Sin embargo, según la documentación del catastro, en esa misma parcela existía ya una construcción de 452 metros con dos casas levantadas desde el año 1900, que agotaban la superficie edificable, ya que en suelo rústico sólo está autorizada la ocupación del 2% de la totalidad de cada parcela. Es decir, ni siquiera habría podido serle concedida la licencia que pidió.
García accedió al cargo de concejal en las elecciones de 2007 y en fecha de 20 de abril de 2009 el Ayuntamiento le notificó al familiar del regidor la necesidad de legalizar la vivienda ejecutada por no ajustarse a la licencia de obras concedida. Relleu, ubicada en La Marina Baixa, tiene 1.262 habitantes, según el último censo.El Ayuntamiento de Relleu sólo actuó tras la denuncia de un particular presentada el 25 de febrero de 2009 ante la Consejería de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda. El 1 de junio de 2009 el propietario presentó el proyecto de legalización redactado por un arquitecto y visado por el colegio profesional, que fue informado favorablemente por los servicios técnicos municipales, a cargo del regidor. Se inició así el procedimiento administrativo de legalización que aún está pendiente de resolución final.
El chalé dispone del servicio de luz y agua potable, gestionado por el Ayuntamiento, pero el gobierno local, del PP, no ha procedido al corte de ambos suministros tras detectar la ilegalidad. Los suministros sólo pueden restablecerse cuando se haya procedido, en su caso, a la legalización de las obras, según establece el régimen sancionador de la Ley Urbanística Valenciana (LUV).
Casi al mismo tiempo, y sólo para legalizar la licencia de casa de aperos que se le concedió en 2005, el Ayuntamiento de Relleu consintió la segregación catastral de la casa de 452 metros, que ha quedado registrada en la parcela contigua, la número 256, con una superficie de 1.526 metros, aprovechando un convenio firmado con SUMA-Gestión Tributaria a finales de 2005 para la actualización del catastro de las edificaciones en suelo no urbanizable, que desde entonces depende del propio Ayuntamiento.
Esta operación ha permitido liberar el resto de la parcela y darle rango de legalidad a la licencia de casa de aperos, aunque en ningún caso a la vivienda unifamiliar con piscina donde vive el regidor de Urbanismo. Además, la edificación de la vivienda invadió un azagador, cortando un camino de ovejas y cabras con el que lindaban las parcelas, que podría ser público.
Antonio García Doménech se negó a hablar por teléfono o personalmente con este periódico, limitándose a decir en diversas ocasiones que "del dicho al hecho, hay un trecho", aunque el asunto ha trascendido ya al Síndic de Greuges por la reclamación de un vecino y está publicado en su página web. El número de queja 92.834 se tramitó porque uno de los propietarios colindantes denunció la invasión del azagador. La petición de documentación por parte de la Sindicatura que dirige José Cholbi al Ayuntamiento alicantino deja al descubierto un informe del arquitecto municipal de Relleu que recoge la ilegalidad cometida en la parcela.
El Síndic de Greuges aconseja al Consistorio que inicie un expediente de investigación para determinar la titularidad pública o privada del camino objeto de la reclamación, pero en su solicitud, el organismo también incluye una recomendación para que "continúe con la tramitación de los expedientes de restauración de la legalidad urbanística, disponiendo la demolición de las obras ilegalizables"
Artur Balaguer EL PAÍS 03/04/2010


La Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV) acusó ayer al PP de desentenderse de la delicada situación económica que atraviesan a causa de los recortes introducidos por el Consell y los incumplimientos en acuerdos alcanzados con la Generalitat.
La Federación de Sociedades Musicales de la Comunidad Valenciana (FSMCV) acusó ayer al PP de desentenderse de la delicada situación económica que atraviesan a causa de los recortes introducidos por el Consell y los incumplimientos en acuerdos alcanzados con la Generalitat. Después de varias semanas de desencuentros, el portavoz parlamentario popular, Rafael Blasco, reunió a los representantes de la federación para tratar de llegar a una solución. En ese marco, la FSMCV aceptó renunciar a una parte de sus reclamaciones, aceptando el aplazamiento de 7,6 millones de euros de la cantidad que reclamaba inicialmente. Pero mes y medio después, Blasco ha vuelto a remitir a la federación a las consejerías de Cultura y Educación al entender que el asunto "supera" sus competencias, afirmó la entidad en un comunicado. El recorte en las partidas destinadas a las sociedades musicales en el presupuesto de la Generalitat para 2010 supone el 35% del total.
La FSMCV nació hace más de 40 años. Representa a un colectivo integrado por 525 sociedades musicales (la mitad de las que existen en el Estado), 200.000 socios, 40.000 músicos y 60.000 alumnos, según datos de la federación. En el manifiesto Més que música que ha puesto en circulación, la FSMCV denuncia la "inadecuada política educativa y cultural" de la Generalitat "que no apoya ni garantiza el desarrollo" de las sociedades. La federación ha remitido su nueva propuesta a las consejerías y, de momento, ha obtenido una respuesta positiva del Instituto Valenciano de la Música.
2009, las imágenes más políticas, aquellas que en particular molestan al Partido Popular y en concreto a su presidente Francisco Camps por las referencias al caso Gürtel, han sido vetadas en las paredes del último piso del museo.